Hablamos de una técnica mínimamente invasiva que conlleva complicaciones reales, y su director las recita una por una antes de que usted firme nada. En los primeros días resultan esperables los moretones, la inflamación, la sensibilidad al tacto a lo largo del brazo tratado y zonas adormecidas que tardan en recuperar la sensación normal. Con menor frecuencia aparecen irregularidades en la superficie, una colección de líquido bajo la piel, nódulos firmes al palpar, flacidez de la piel que cubría la zona, infección en el microacceso, alteración prolongada de la sensibilidad o una diferencia visible entre un brazo y el otro.
Un brazo añade sus propias particularidades. Es una extremidad móvil, de modo que el tejido tratado se mueve y se estira sin descanso mientras se asienta; cuelga a un costado, así que el líquido tiende a bajar cuando el brazo pasa muchas horas abajo; y los dos lados se ven a la vez, lo que hace que cualquier diferencia entre ellos se note aquí antes que en el tronco. Cuente su historial completo, nombre toda la medicación y los suplementos, mencione cualquier cirugía de mama o de ganglios axilares y cualquier reacción previa a un anestésico.
Después, lleve la manga como se la hayan indicado, mantenga cada microacceso limpio y seco, y avise al centro sin esperar si el dolor, el enrojecimiento, la secreción o la hinchazón aumentan pasados los primeros días. Durante el horario de atención hay siempre un director médico en la planta, de manera que quien mira el brazo es un médico.