Hablamos de una técnica mínimamente invasiva que tiene complicaciones descritas, y el director se las enumera antes de que usted firme nada. Durante los primeros días son esperables los moretones, la hinchazón y las molestias repartidas por la pierna tratada. También son frecuentes los parches con la sensibilidad disminuida a lo largo de la cara externa, porque los nervios cutáneos de esa región hacen un recorrido superficial muy largo, y suelen recuperarse a lo largo de semanas. Con menos frecuencia aparecen irregularidades en la superficie, una colección de líquido, nódulos firmes al tacto, flacidez, infección en el punto de entrada o una diferencia visible entre las dos piernas.
Dos cosas convierten un muslo en un caso aparte. Es una superficie grande y curva, así que un hundimiento o una cresta atrapan la luz lateral de una forma que jamás ocurriría en un antebrazo; y las piernas se comparan entre sí a todas horas, motivo por el cual ambas se valoran erguidas en cada revisión. Una prenda floja en un solo lado deja además que el líquido baje hacia la rodilla. Cuente su historial completo, nombre toda la medicación y los suplementos, mencione cualquier cirugía previa en las piernas y cualquier reacción anterior a un anestésico.
Después, lleve la compresión como se la hayan indicado, mantenga los microaccesos limpios y secos, y avise al centro sin esperar si el dolor, el enrojecimiento, la secreción, la tirantez en la pantorrilla o la hinchazón aumentan pasados los primeros días. Durante el horario de atención hay siempre un director médico en el edificio, de modo que quien mira la pierna ese mismo día es un médico.